Cuando SirMakarra me trajo a su preciosa sumisa a consulta, lo primero que pensé es que que coño hacía una beldad como aquella bajo semejante jurisdicción. Era esbelta, de afilados rasgos y sutiles cejas, bajo las que se afianzaban unos profundos ojos negros aplicados sobre una tez lisa y brillante.
- Creo que el chip que usted le implantó…no funciona, dijo, a modo de presentación el ganso propietario.
– No es probable, en cualquier caso…la psicosumiótica es una disciplina reciente, no es una ciencia exacta..¿que ha pasado?
Y así el Amo le explicó compungido que, a pesar de que El le había ordenado a ella que le buscase otra sumisa para el solaz y desahogo de El , la muy…(y dijo aquí una sarta de soeces insultos que me niego a transcribir en este lugar) …no le obedeció, lo que, evidentemente demostraba la ineficacia del chip BDSM-IV ver. 4.6. , dado que se trataba de un manifiesto incumplimiento de las dos primeras leyes de la sumiótica implantadas en la memoria ROM del susodicho chip, a saber, aquella relativa a la satisfacción de las necesidades del Amo así como aquella otra referida a la obediencia y seguimiento ciego de sus órdenes. “Vaya mierda de tuneao” fueron las últimas palabras antes de que me dejase a solas con su orgánico juguete.
- ¿Comprendes la gravedad de tu conducta, liona?
- Pues…francamente no.
“Irónica, rebelde, testaruda” anoté mentalmente en mi PSICO_PDA.
- Violaste las dos primeras leyes de la sumiótica…las mismas que te comprometiste a cumplir cuando aceptaste la implantación del chip de sumisión avanzada. En primer lugar, no obedeciste sus órdenes, lo que supone un manifiesto incumplimiento de la segunda ley…
- ¡Pero es que, si lo hacía, estaría violando la primera Ley!
- A ver..explícame eso.
- Es fácil: si le busco otra sumisa, es probable que mi Amo se prende de ella. Pero como estoy convencida de que soy la mejor sumisa que mi Amo puede poseer, todo el tiempo que le dedique a ella, deja de disfrutarlo conmigo. Y la primera ley me dice que debo procurar siempre la mayor felicidad de mi Amo…por lo que al obedecerle, para seguir la segunda ley, estaría violando la primera…
- Pero…
_ Además, yo lo pasaría fatal, lo que, dicho sea de paso -y me miró con un pícaro mohín- me haría daño a mí..innecesariamente, con lo que estaría violando la tercera ley, Doctor.
“Hacer correcciones en el bucle de autoestima límbica”, anoté de nuevo en mi PSICO_PDA.

¡Que fácil es echar un polvo ahora!. ¡Y que difícil es que sean dos!. O que incluso siendo muchos, la persona con la que follas , acabe entregándote un cachito de su alma, o sea de su historia personal, de aquellas contingencias que sólo ella sabe lo importante que fueron. Nos hemos vuelto avaros, recelosos en la entrega. Tantas facilidades para el folleteo ha acabado convirtiendo el sexo en algo más para “usar y tirar”. Usar y tirar…. En el BDSM se dice que el Amo “usa” a la sumisa, quien, frecuentemente se muestra orgullosa de “haber sido usada” por su Amo. Una poética forma enrevesada y supuestamente transgresora de ocultar la verdad: mucha entrega fingida, buena teatralización para un drama inconcluso: la verdadera entrega del Amor. En cuanto a tirarse a alguien, ya sabemos lo que significa: una antigua expresión machista, ahora muy común en las mujeres, para indicar “que te acostaste con alguien pero que, a Dios gracias, no pasaste de eso”.


